El veneno nuestro de cada día.

Estaba pensando a que dedicar nuestro segundo post, cuando me encontré esto en el muro de facebook de varios amigos, dedicar 10 minutos a verlo merece muy mucho la pena, os reiréis y da mucho que pensar.

Bueno esta claro de que vamos a hablar , alimentos transgénicos, pesticidas ¿ sabemos lo que comemos?, o dicho de otra forma, más que el pan nuestro de cada día lo que comemos ¿ es el veneno nuestro de cada día ?.

manzana

Photo credit: SamahR / Foter.com / CC BY

Si buscamos un poco por la red,  nos encontraremos multitud de ensayos, artículos y opiniones encontradas acerca de este tema; cada uno puede creer en mayor o menor medida a una u otra parte ;  pero desde luego estudios que afirman cosas como esta ” Un estudio demuestra que los alimentos ecológicos no son mejores para la salud “ son cuando menos sospechoso de ser producto interesado de las poderosas empresas que dominan el negocio agroalimentario mundial.

La situación me recuerda a los sesudos estudios presentados durante años por las empresas tabaqueras acerca de las “bondades” del consumo de tabaco, en este caso se hace muy difícil creer, que los pesticidas, herbicidas, la manipulación genética de alimentos y otras prácticas habituales de la agroindustria, no afecte a la calidad de los alimentos, y a la salud de los consumidores.

Nuestra opinión esta mas cercana a las tesis defendidas por Marie Monique Robin en su trilogía de ensayos y documentales , que os recomendamos ver .

El mundo según Monsanto.

Nuestro veneno cotidiano.

Las cosechas del futuro.

Os recomiendo su visionado, pero para aquellos que no tengan tiempo o no les apetezca sus líneas principales son las siguientes:

  • Relaciona el aumento de enfermedades crónicas como la diabetes, la obesidad, alguno de los tipos de cáncer y los problemas crecientes de infertilidad, con los alimentos que comemos, las hormonas sintéticas presentes en los fertilizantes, pesticidas y transgénicos son prácticamente  indetectables y muy peligrosos para la salud.

En España esto nos afecta más si cabe dado que nuestro país es el mas permisivo de la UE en cuanto al cultivo de transgénicos y la comercialización de otras sustancias tóxicas como por ejemplo el bisfenol A prohibido en sitios como Francia.

  • Se enfrenta al mito de que la bajada del precio de los alimentos o el fin del hambre en el mundo solo son posibles mediante la producción industrial de alimentos; tradicionalmente se ha relacionado el bajo coste de los alimentos con los monocultivos, el uso de pesticidas y fertilizantes para reducir las plagas, así como otras técnicas modernas de producción a gran escala.

Estos precios son para la autora francesa completamente falsos por no incluir costes indirectos ni directos tales como loa gastos derivados del tratamiento de las aguas contaminadas, del pago de las tasas por los gases de efecto invernadero, de las subvenciones así como de los sistemas públicos de salud, por el aumento de enfermos crónicos, por no hablar de que más de la mitad del precio está engordado por los intermediarios y finalistas.

  • Los productos químicos utilizados en la agroindustria se elaboran a partir de petróleo y gas, por lo que un aumento en el precio de estos recursos, junto a la escasez de agua, pondría a la agroindustria en jaque provocando un súbito aumento del precio de los alimentos.

Pero no todo va a ser negativo;  en el último de sus ensayos la francesa expone la existencia de una alternativa demostrable al sistema productivo actual, llamada agroecología. No se trata solamente de volver a las técnicas empleadas por nuestros abuelos ,se trata de prácticas mucho más complejas que dependerán de la zona geográfica donde se desarrollen, del tipo de cultivo o del tipo de tierra, teniendo como principio básico: la complementariedad. “Se trata de un principio común mediante el que se busca complementar la biodiversidad del medio, mediante rotación de cultivos o interfiriendo en los ciclos biológicos de los insectos, para prevenir plagas y aumentar la producción”.

Robin aboga por la aplicación de una serie de medidas para favorecer la producción de alimentos orgánicos en cantidad y precio suficientes para poder abastecer la demanda global.

Algunas de estas propuestas serían la prohibición de la especulación con alimentos, el fomento de la soberanía alimentaria mediante una férrea protección de los mercados y agricultores locales, y el acortamiento de las cadenas de distribución buscando conexiones directas entre consumidores y productores.

Desde Placer Artesano, intentamos poner nuestro granito de arena en la lucha por la salud, poniendo al alcance de nuestros clientes productos ecológicos, artesanales, fruto del trabajo de pequeños productores comprometidos con la calidad y los sabores de siempre.